SINIESTRO TOTAL
Manolito el “Lentía” alborotaba entre los coches como un niño chico. Juan, desde la cabina, veía a aquel pedazo de hombre, con su sonrisa bobalicona y llena de babas, destrozar parachoques, ruedecitas y asientos. Tuvo la idea y ni se permitió tres segundos de reflexión: quitó los frenos justo en el momento en que Manolito meaba, arrodillado, entre el Ferrari verde limón y el Mini Cooper rosa pastel.
Aquella tarde la atracción de los “Cochitos Locos” tenía un cartel que rezaba: “Cerrado por accidente de tráfico”.
Aquella tarde la atracción de los “Cochitos Locos” tenía un cartel que rezaba: “Cerrado por accidente de tráfico”.
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