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Mostrando entradas de enero 25, 2009

Domingo

Hay un olor especial en el aire esta mañana. Otra más que no vamos a atrapar juntos, lo sé, y que pasará. Es un domingo que huele a campo recién lavado y que me permite ver desde la terraza, la última porción de tierra que el mar baña. El sol no se ve. Simplemente lo noto: siento un calorcito atrevido que se va metiendo entre los pliegues de mi ropa y que calienta mi cuerpo. Mientras, bebo un cortado. Y saboreo también el placer casi pecaminoso que me producen los rayos de ese sol aventurero. Lo dejo hacer. Ya sabes que el sol es mi debilidad. E inevitablemente, pienso en ti y sonrío. Sé que en otra parte disfrutas de casi el mismo despertar y que, igual que yo, diriges tu mirada hacia donde está tu corazón, algo más lejos de lo habitual este primer domingo de un nuevo año. Esta mañana la serenidad es mi aliada y me hace saber que puedo ser cualquier mujer. Y siento la paz que me da el haber elegido ser la que soy y el haber elegido quererte como lo hago.

De otros jardines... (microrrelatos)

  —Te devoraré —dijo la pantera.   —Peor para ti —dijo la espada.                                                  “Amenazas”                                                     OSPINA, William Cuando despertó, el dinosaurio aún seguía allí.                                                      MONTERROSO, Augusto El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un bonsái y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la galería, con los demás tiestos, y conseguí que floreciesen. En otoño, aparecieron entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían perjudicar al bonsái. En primavera, una mañana, a la hora de regar, me pareció vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo. En poco tiempo el bonsái se llenó de pájaros...

Pecados

El pecado que más me gusta cometer es el de saborear Fritolays en mi coche camino a casa. Pero no los de sabor “Normal”, sino los de salsa “Hurtadillas”. Desde luego, no son tan sabrosos como los “Prohibido” que compro frente a casa de mi madre... Son algo más light.
Ayer vi el sol de medianoche.  Creí que el placer me había inundado, que se había metido en todos los poros de mi piel y ya no había para más. Disfruté con tu tacto, tu sudor, tu voz. Cuando subía al paraíso, una y otra vez me traías a tu cuerpo, salvándome de morir de deseo. Para volver a subir de nuevo. Ayer, cuando creí que mi cuerpo se iba a romper de felicidad y amor, simplemente te echaste a mi lado, pasaste un brazo por mi espalda y me miraste. Y me abracé a ti. Y te inundé con un rayo de plata que te hizo más mío. Así te tengo en mi cabeza ahora mismo: un sol con la luna en el alma. 

Pesonalidad esquizoide (micro)

"Pobre... ¿Y cómo lo saco de su error?". Y así, reflexionando, se volvió por donde había venido. Con un golpe de aleta, hizo que un rosario de agua se metiera, como por accidente, en la nariz de otro Guppy que ladraba burbujas dentro de la pecera.