VACACIÓN
Va de aquí para allá, nervioso. Es un ir y venir improductivo porque lo que es necesario en un momento, se desvirtúa al siguiente; si antes fue imperioso saber dónde demonios había puesto las cholas de playa, ahora, no sabe qué hacer con los restos de comida de la nevera, y "eso sí es lo primero". La hija lo mira con desgana: la consola, decorada con brillitos y Hellos Kittys, reclama su atención con más apremio y tiranía. La esposa se altera con él, mimetizando su estrés y sin saber qué le pasa. Y yo, desde la ventana, espero el momento adecuado para entrar. Quizá, esta tarde, cuando la casa esté, al fin, vacía.