Ayer vi el sol de medianoche.
Creí que el placer me había inundado, que se había metido en todos los poros de mi piel y ya no había para más. Disfruté con tu tacto, tu sudor, tu voz. Cuando subía al paraíso, una y otra vez me traías a tu cuerpo, salvándome de morir de deseo. Para volver a subir de nuevo.
Ayer, cuando creí que mi cuerpo se iba a romper de felicidad y amor, simplemente te echaste a mi lado, pasaste un brazo por mi espalda y me miraste. Y me abracé a ti. Y te inundé con un rayo de plata que te hizo más mío. Así te tengo en mi cabeza ahora mismo: un sol con la luna en el alma.
Creí que el placer me había inundado, que se había metido en todos los poros de mi piel y ya no había para más. Disfruté con tu tacto, tu sudor, tu voz. Cuando subía al paraíso, una y otra vez me traías a tu cuerpo, salvándome de morir de deseo. Para volver a subir de nuevo.
Ayer, cuando creí que mi cuerpo se iba a romper de felicidad y amor, simplemente te echaste a mi lado, pasaste un brazo por mi espalda y me miraste. Y me abracé a ti. Y te inundé con un rayo de plata que te hizo más mío. Así te tengo en mi cabeza ahora mismo: un sol con la luna en el alma.
Comentarios