VERDADES COMO PUÑALES
Ha salido de su casa hecha una furia. Va a la guerra, no cabe duda. Toda la mañana ha estado ensayando el ataque frente al espejo del baño: el dedo acusador, la cara de desprecio, la de desdén -la ceja derecha y la comisura del labio alzado en armas, como le enseñó su padre-. Se ha puesto el kaftán de Chanel, las sandalias de Jimmy Choo y ha cogido las llaves del Audi de la bandejita de ébano (la del último viaje a Ghana, con la ONG).
Ya en el aparcamiento del centro comercial, ha temblado de furia. "Ésta, se entera" y ha subido a Perfumería, acuchillando cada una de las losetas del piso, a taconazos.
- Bonita, ayer me llevé esta crema facial y me diste garantías de que era la mejor; pero es que pone "Regenerist: 50/60" ¡Y se refiere a los años, no a la cantidad!
- Efectivamente, señora. Me la pidió para usted, ¿no es cierto?
Ha tenido que regresar porque se ha dejado las llaves del coche, junto con su dignidad, en el mostrador.
Comentarios
Bienvenidos sean tus cuentos.
Saludos.